Por tantas cosas

Street basket

¿Que por qué me gusta el baloncesto? Por los recuerdos, por la amistad, por la diversión, por los sábados por la tarde en Dumboa y las noches de madrugada con colacao y galletas al descanso, por los 3×3 en la plaza España de Irún antes de los Sanmarciales. Me gusta por la caballerosidad, por la cortesía, por la rapidez, por la creatividad, por la imaginación, por la competición. Porque jugar cuesta 10 euros, lo que vale un balón nike de los normalitos. Porque si estás sólo te tiras unos tiros, con dos hay un uno contra uno, con tres se puede echar un burro o una ruleta, y porque siendo pares, siempre hay partido.

Porque cualquier colegio tiene canastas y, si eres pijo, siempre puedes ponerle tú la red. Porque se juega en la calle y en la cancha, y nadie te pregunta quién eres. Sólo hace falta querer jugar, y juegas. Por el cariño y la ilusión, por las palmaditas en el culo o por el choque de manos antes y después de los partidos, gane quien gane, pierda quien pierda. Por los 1.500 partidos grabados que tengo en mi armario, la emoción de ver en directo el último partido de Jordan y las noches en vela del 97 con mi primo Al viciándonos al Live. Por aquel autobús que cogía de pequeño. Pasaba cada 40 minutos los domingos y me dejaba en Behobia, donde mis primos organizaban los torneos callejeros. Lloviera o hiciera sol. Tuviera sueño o no. Me doliera una pierna o tuviera hambre. Por los equipos en los que he jugado en Irún, Pamplona, Badajoz, Madrid, y por la relajación que me producía jugar un rato antes de seguir estudiando durante los exámenes de la carrera.

Por los 107.000 kilómetros que he hecho en mi coche en tres años con el balón en el maletero o por el millón de tiros en suspensión en mi casa. En el jardín, si hacía bueno. En el garaje, si llovía. Por las flores aplastadas después de un mal rebote o por el rebote de mi padre al no poder echar la siesta por los botes del balón. Por Beltza, mi primer perro, uno de los mejores defensores que nunca tuve y por Cámara, mi primer entrenador, y sus gritos cuando le hacía cabrear. Mi primer tiro fue en el 96, cuando aún no tenía 13 años, y el último ha sido hace unas horas, a punto de cumplir 26. Por todo, gracias.

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5 comentarios en “Por tantas cosas

  1. hola mamonazo, a ver si puede ser que escribas algo de nuestro encuentro con Garbo no? jajaja!

  2. Tienes razón, tío. De hecho, iba a escribir de eso pero me desvié… El siguiente post lo dedico a Garbajosa y sus habilidades con la wii…

  3. Doy fe (como el Luisma)…lleva el balón en el maletero 😉
    Saludos.

  4. No se puede tener más razón, sólo hace falta un balón y una canasta, que las tienes en cualquier colegio, parque… para poder jugar al baloncesto.
    A mi de pequeña nunca me gustó, era el típico deporte de niña en el colegio, de hecho, me apunté a futbol… y al final, con los años he acabado rendida al baloncesto, me gusta, disfruto jugando y además comparto muchísimos buenos momentos con mis amigos.
    Espero el tema de Garbajosa que comentan por ahí arriba xD

    Saludos!

  5. Como pasa el tiempo. Acabo de leer lo publicas ahí arriba y me has hecho recordar momentos que se me habían borrado de mis recuerdos. La canasta de tu garaje, Beltza (nunca olvidaré cuando meó en la rueda de mi bici, perro que pasaba, perro que meaba…)
    Los partidos de 3 x 3, primero en la Sindi y después en la plaza España. Las tardes en Gazteluzahar.

    Los Txigudi Bulls. Jeje

    De veras, me he emocionado leyendolo.

    Abrazos de parte de un Amigo.

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