Pasión

Ayer subimos a los Lagos de Covadonga. La última vez que mi padre subió ese auténtico tesoro asturiano fue hace unos meses. Tardó cerca de una hora en hacerlo subido en su Colnago y vestido con la ropa del Liberty Seguros. Ayer llevaba zapatos, y desde el autobús de ‘seiseurosporpersona’ iba rememorando su gesta. “Este repecho es la hostia”, repetía. “Además aquí ya íbamos cascados”.

Juan Cuesta posa en su montaña favorita.

De repente, comprobando el disparate que supone para una persona normal subir en bicicleta ese puerto, filosofamos sobre las gestas de las que es capaz el ser humano. De si, verdaderamente, querer supone siempre poder. “¿Yo podría subirlo?”, le pregunté. Me dijo que sí, pero que es de esas cosas que hay que querer con mucha pasión para poder conseguirlo. Salvando muchas excepciones e incluyendo algo de suerte, creo que uno puede hacer frente a casi todos los retos por el simple hecho de tener el deseo y la convicción de querer realizarlos.

Al final, el éxito depende de la fuerza y la intensidad con que quieras las cosas que te propones.

De todos modos, aita, yo no sería capaz de subir los Lagos.

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