Abuelas

María no recuerda si nació en el 19 o en el 20. “Echa las cuentas tú”, me dice. En diciembre cumplirá 89 años, y aunque el tiempo merma y mucho la salud, la abuela no puede quejarse. Es mujer de antes, dura, dueña de mil experiencias y una memoria que asusta cuando empieza a recordar con todo lujo de detalles situaciones cotidianas en Jerte, donde nació y vivió hasta los 43 años. Después, en los años 60, se echó a su marido Juan y a sus hijos al hombro, cogió un autobús y se plantó en Gipuzkoa, tierra por aquella época mucho más desarrollada que la Extremadura rural. Todos sus nietos somos vascos, y ella, aunque ha conseguido aprenderse nuestros nombres (algunos como ‘Iratxe’, ‘Olatz’, ‘Aitor’ o el más reciente, ‘Odei’, no los había oído nunca en Jerte) y se despide siempre diciendo ‘agur’, aún conserva expresiones extremeñas que después he escuchado yo en Badajoz 50 años después. Caprichoso destino.

María posa junto a una foto
muy emotiva: aparecen sus
padres y su marido, ya
fallecidos.

Mis dos abuelos fallecieron (uno algo antes y el otro algo después de los 80), pero mis dos abuelas siguen vivitas y coleando, con sus días buenos y sus días malos, pero vivitas.

Isidra es un año más joven que María, pero la historia es parecida. Hace ya 40 años que dejó Madroñera, un pequeño pueblo de Cáceres, para construir una vida mejor en San Sebastián. Lleva cerca de 25 años viviendo en el 1ºK de una calle de Behobia, un barrio de Irún. La salud suele también darle avisos, pero tampoco se puede quejar. De hecho, acabo de llamarla y no está. “Ha salido a andar con su amiga Lucía”, me dice mi tía. Isidra, a la que desde pequeño conozco como ‘yeya’ para distinguirla de ‘la abuela’, tiene el coraje de la mujer de pueblo y la fuerza de quien ha tenido poco y ha salido adelante.

Isidra deja de tejer por un
instante para posar con su
coquetería ante la cámara.

Son dos historias paralelas. María, madre de mi padre; Isidra, madre de mi madre. Dos mujeres que se merecen un respeto por su edad, pero, sobre todo, por su valentía en la vida.

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2 comentarios en “Abuelas

  1. Bonito reconocimiento para dos vidas que guardan mucho trabajo y muchas fatigas, en tiempos en los que no todo era tan “fácil” como pueda serlo ahora.Bonito detalle, JON, para éstas dos “antigüedades” con muchas ganas de seguir viviendo ( y de merendar- de vez encuando – sus churritos con chocolate) besitos.

  2. NO SE COMO LO HACES PERO SIEMPRE CONSIGUES EMOCIONARME….

    ERES UNICO JON !!!!

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